Cuando tu hijo menciona a otro niño en concreto después de un incidente en la escuela infantil, puede que sientas la tentación de llamar tú a su padre o a su madre. A veces es lo adecuado. Más a menudo, la conversación se tuerce en 30 segundos por la forma de empezar. Un pequeño incidente con un mordisco se convierte en una guerra fría de meses entre dos familias que siguen viéndose a la hora de recoger a sus hijos.
Healthbooq ayuda a las familias a afrontar la parte social de la vida en la escuela infantil.
Cuándo es adecuado hablar directamente
La mayoría de los incidentes se gestiona mejor a través del centro primero. La educadora de referencia estaba en el aula. Tú no. Además, gestionar las relaciones entre compañeros forma parte de la responsabilidad profesional del personal: es parte del trabajo por el que se le paga.
Habla directamente con el otro padre o madre cuando:
- Quieras disculparte por algo que ha hecho tu propio hijo
- Estés organizando una tarde de juego o hablando de una amistad que los niños ya tienen
- El centro ya haya abordado el asunto y quieras comentarlo en persona
- Exista un motivo concreto por el que el centro no pueda ocuparse de la preocupación, por ejemplo, porque ocurrió fuera de sus instalaciones
Lo que rara vez funciona es abordar por sorpresa a otro padre por un incidente que solo conoces a través del relato de un niño de 3 años. Los menores de 5 años se equivocan a menudo al identificar quién hizo qué, no porque mientan, sino porque su memoria de la secuencia de los hechos y de las personas implicadas aún está en construcción.
Cómo empezar la conversación
La primera frase suele decidir cómo irán los siguientes diez minutos. Algunas formas de empezar que suelen funcionar:
- «Quería comentarte una cosa un momento. Leo ha dicho que ayer pasó algo entre él y tu hijo. Me parecía que merecía la pena hablarlo directamente, aunque sé que solo tengo la versión de Leo».
- «Mía llegó ayer a casa un poco disgustada y mencionó a Óscar. No sabía si el centro había hablado con vosotros; solo quería saber cómo lo habíais visto».
Ambas reconocen los límites de lo que sabes. Ambas dejan espacio para que el otro padre aporte su parte.
Formas de empezar que casi siempre resultan contraproducentes:
- «Tu hijo ha mordido a mi hija y ya es la tercera vez». Aunque sea verdad, pone al otro padre a la defensiva antes de que haya dicho una palabra.
- «No quiero darle demasiada importancia, pero tu hijo no deja de…». La frase se contradice a sí misma. Si merece la pena plantearlo, hazlo con claridad.
Qué objetivo buscar
El objetivo no es que alguien admita su culpa. El objetivo es que la semana que viene sigáis saludándoos al dejar a los niños. Una conversación útil suele terminar con:
- El reconocimiento compartido de que los niños pequeños tienen conflictos y de que eso forma parte del desarrollo normal
- Una idea general de lo que le han contado a cada familia y de lo que está haciendo al respecto
- Buena disposición hacia la otra familia y hacia el otro niño
Si empieza a ir mal —sube el tono, aparecen los brazos cruzados o las respuestas se vuelven secas—, termina con calma: «Creo que los dos solo queríamos saber qué había pasado. Dejemos que el centro se encargue a partir de aquí». Y después deja de verdad que lo hagan. Volver al día siguiente para un segundo asalto rara vez mejora las cosas.
Una nota sobre los patrones. Si tu hijo menciona al mismo niño en varios incidentes reales, lo adecuado sigue siendo llevar esa información al centro, en lugar de intensificar el enfrentamiento entre familias. El personal puede observar más de cerca a ambos niños, separarlos durante las actividades y decirte si lo que cuenta tu hijo coincide con lo que ven ellos.
Ideas clave
La mayoría de los incidentes en la escuela infantil se aborda mejor a través del centro primero: el personal lo vio y tú no. Las conversaciones directas entre familias funcionan cuando partes de una preocupación compartida, reconoces que solo conoces la versión de tu hijo y buscas mantener una buena relación en lugar de culpar. Suelen ir mal cuando empiezan con una acusación.